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Aporte de CEADESC al seminario internacional “Comunicación para una ciudadanía integral e intercultural”.
El TIPNIS y el periodismo intercultural
El apoyo de la ma
yoría de los medios de comunicación masivos a la marcha por el TIPNIS entre agosto y octubre 2011, podría hacernos pensar que haya un importante avance en el cumplimiento del Derecho a la Información y la Comunicación (DIC); a primera vista se trataba de un periodismo que finalmente tomaba en serio a los indígenas y sus reivindicaciones. En un seminario internacional, convocado por la Fundación UNIR , los expositores constataron que el apoyo de los medios era circunstancial y contradictorio con lo que quiere lograr un periodismo más intercultural.
CEADESC defiende los derechos colectivos de grupos vulnerables dentro de la sociedad boliviana, con énfasis a la población indígena. Dentro de estos derechos colectivos, el Derecho a la Comunicación es fundamental pues sin el ejercicio de este derecho, no se puede garantizar la democracia, como ésta supone una participación plena y activa de todos los miembros de la sociedad.
Si bien la Constitución Política del Estado (CPE) Boliviano “garantiza el derecho a la comunicación y el derecho a la información” (art. 106), en la práctica la mayoría poblacional está excluida del acceso y del uso activo de los medios de comunicación masivos; la mayor parte de los medios es vista más como negocio comercial y político que como medios para el ejercicio del derecho humano a la comunicación. Este análisis es respaldado por el Relator de Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA) y vale para grandes grupos de la sociedad boliviana y latinoamericana, en especial para su población indígena.
Las Naciones Unidas y la OEA identifican la discriminación en el ejercicio del derecho a la libertad de expresión de los indígenas como uno de los mayores 10 desafíos para la década 2010-2020. Sus relatores identifican como cuestiones más preocupantes: 1) obstáculos para crear medios de comunicación; 2) exclusión en el debate sobre sus problemas; 3) ausencia como trabajadores y sujetos; cobertura insuficiente a sus temáticas; representación simbólica estereotipada.
[1] Este artículo fue expuesto por Victor van Oeijen en el seminario internacional “Comunicación para una ciudadanía integral e intercultural”, organizado por la Fundación UNIR, en los días 7 y 8 de octubre 2011 en la ciudad de La Paz. Victor van Oeijen es asesor de comunicación de CEADESC
[1]CIDH – OEA; “Relatoría para la Libertad de Expresión”; p.102; 2002; http://www.cidh.org/relatoria/
[1]OEA–CIDH Declaración Conjunta del décimo aniversario; febrero 2010;http://www.cidh.org/relatoria/showarticle.asp?artID=784&lID=2
El TIPNIS y el periodismo intercultural
Los acontecimientos de 16 de agosto al 25 de octubre nos muestran un conjunto de medios informativos
y periodistas que participan activamente en el conflicto del TIPNIS. Los medios del estado (Bolivia TV, Red Patria Nueva, Agencia Boliviana de Información y eI periódico Cambio) practicaron un periodismo propagandístico en favor de las prácticas del gobierno central. Casi todos los demás medios estaban reflejando los acontecimientos, tomando partido para los marchistas; sin mayor investigación, nos atrevemos a decir que nunca en la historia boliviana se ha dado tanta atención periodística a la situación de los indígenas. Cada medio o espacio informativo ha mostrado imágenes de los indígenas marchando, ha reflejado las rabias de sus dirigentes, ha denunciado la incongruencia del gobierno al desbloquear bloqueos en un lado y permitirlos cuando estaban en su favor, ha dado la palabra a analistas que desmenuzaban los posibles motivos del gobierno para contradecirse tanto, jactándose de ser indígena y no queriendo entenderse con los indígenas; la Red UNO mandó reporteros al TIPNIS para que muestren como viven los indígenas, Radio Fides mostró imágenes sobre las tensiones entre los ponchos rojos y la población de La Paz, ERBOL logró records en visitas a su página web (más que 2.000 hits por nota) gracias a su trabajo de periodismo de investigación destapando documentos sobre la construcción de la carretera, y cuando hubo la vergonzosa intervención policial el día 25 de septiembre, PAT y Red Uno no se cansaron de repetir los indignantes imágenes y de mostrar a un vive-presidente que, en una manifestación de anti-transparencia, se jactaba de no-compartir información sobre quién había ordenado la intervención. El periódico Opinión del domingo pasado dedicó 14 de sus 36 páginas redaccionales al tema de la carretera, Página Siete abrió un espacio diario dedicado llamado “Conflicto: Marcha por el TIPNIS”. En resumen: tanto los medios estatales como los medios no-estatales – privados, comerciales, comunitarios, educativos- por muy distintos que puedan ser sus motivos, han hecho todo lo posible para mostrar el lado de los indígenas.
Ojalá muchas tesis sean escritas sobre el comportamiento de los medios en estas semanas y nos muestren también si hubo continuidad editorial en las posiciones de los medios, por ejemplo comparando su atención y posición para cuestiones indígenas cuando todavía no era considerado como un punto táctico de oposición al presidente Evo Morales.
La pregunta para nosotros debe ser: al haber tantos medios abogando por los indígenas o por lo menos por su causa, entonces ¿ya se habrá cumplido el sueño del periodismo intercultural? En otras palabras: ¿el periodismo intercultural, desde la perspectiva étnica, significa ponerse de lado de los indígenas? Al parecer,la cosa es un poco más compleja.
¿Cuáles son entonces los parámetros que se deben cumplir para que podamos hablar de un periodismo intercultural? Y no de un periodismo folclórico que utiliza a las manifestaciones externas para sus propios objetivos, que pueden ser fortalecer la oposición contra el Evo o aumentar sus ganancias mediante un mayor rating. Un ejemplo para ilustrar estas contradicciones.
El programa Abogado del Diablo de la Red UNITEL, de lunes 19 de septiembre 2011, tenía dos protagonistas del conflicto: ministro Romero, quien decía que las ONG’s financian la marcha, y Adolfo Moye, dirigente del TIPNIS, quien defendía la autonomía de la marcha. La semana después eran el ministro Romero y la dirigente Justa Cabrera. El formato
del programa está construido con la idea del boxeo verbal con un jurado: cuantas más chispas y pelea, mejor; con imágenes de fondo de fuego y música de suspenso, el programa crea el ambiente para que ´el encuentro´ se haga imposible. El formato del programa dificulta que los participantes logren exponer bien sus puntos de vista pero, entre otros por la composición del jurado, crea simpatía emocional por el más débil en el conflicto, en ese caso los indígenas. ¿Se podría entonces argumentar que el programa aportó al intercambio intercultural? Aparentemente no es suficiente que los medios organicen espacios para representantes de dos culturas se encuentren.
La importancia de aclarar qué queremos decir
Deseamos compartir con ustedes un sentimiento incómodo que surgió en las últimas semanas que tiene que ver con un uso no adecuado de las palabras. Resulta que en el conflicto entre gobierno y marchistas repentinamente surgieron organizaciones que se autodenominan “interculturales”.
Si bien este concepto para muchos evoca la idea –positiva- de “buscar una convivencia armónica entre grupos de diferentes culturas”, en la práctica de las últimas semanas fueron esas organizaciones ‘interculturales’ las que buscaban la confrontación con los marchistas indígenas; los que bloquearon el avance de la marcha en Yucumo eran los “interculturales”, y sentí como contradictorio que “interculturales” se enfrenten con “indígenas”. Sentí mi confusión confirmada cuando algunos periodistas se tomaron la molestia de aclarar en sus notas y despachos que ‘antes’ estas organizaciones se llamaron “de colonizadores”.
Me puse a revisar estos antecedentes y, efectivamente, la Confederación Sindical de Colonizadores de Bolivia (CSCB), fundada el 17 de febrero de 1971 , cambia de nombre en 2010 y comienza a llamarse CSCIB: Confederación Sindical de Comunidades Interculturales de Bolivia. En su sitio web , la CSCIB explica el origen de este nombre y el significado que para ellos tiene el concepto de “interculturales” y al mismo tiempo la relación con su nombre anterior. Dicen: “somos aymaras, quechuas, guaraníes, chimanes, ayoreos y de otros pueblos originarios que hemos emigrado de las altas cumbres de Los Andes a zonas subtropicales en busca de mejores condiciones de vida”.
Además dice ser la “organización matriz con alcance nacional”, representar “más de un millón de afiliados en siete departamentos de Bolivia: La Paz, Beni, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca y Pando”. Finalmente dice que ”el brazo político de la CSCIB, de acuerdo a su estatuto, es el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS IPSP)”, o sea el partido de gobierno. Este último dato explica la relación de confianza con el gobierno.
[1]http://cscb.nativeweb.org/cscb.html
[1]http://www.cscbbol.org/nosotros y http://www.cscbbol.org/nosotros/historia
de afiliados en siete departamentos de Bolivia: La Paz, Beni, Cochabamba, Santa Cruz, Tarija, Chuquisaca y Pando”. Finalmente dice que ”el brazo político de la CSCIB, de acuerdo a su estatuto, es el Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (MAS IPSP)”, o sea el partido de gobierno. Este último dato explica la relación de confianza con el gobierno.
Los otros datos aclaraban la confusión permanente cuando se escuchaba hablar de las organizaciones interculturales en confrontación con los indígenas y nos recuerda la advertencia de José Saramago de que “las palabras no son inocentes ni impunes” porque buscan instalar cierto significado en la comunicación; en este caso los colonizadores, con intereses opuestos a los indígenas, y llamándose interculturales, se apropiaron – probablemente de manera inconsciente – de un significado positivo que a nivel discursivo ocultaba el meollo de su identidad: que son colonizadores con intereses opuestos a los de los indígenas. El término “colonizador” hubiera permitido comprender mucho mejor el conflicto de intereses entre ellos y los indígenas, pues los colonizadores se sentían frenados en su necesidad (justificada o no) de colonizar más tierras, que son territorios ancestralmente ocupados por los indígenas. Esta vivencia urgía resaltar la necesidad de aclarar los términos: ¿qué queremos decir cuando hablamos de lo intercultural?
Siendo más fácil caer en simpatía por uno de los “bandos”, son pocos los medios que intentan crear comprensión para ambas dimensiones del conflicto; un ejemplo de ello es una emisión de radio donde, aparte de los testimonios de los marchistas en contra del TIPNIS, se hizo escuchar el testimonio de una mujer aymara que participaba en los bloqueos de Yucumo; la señora lamentaba su situación, diciendo: “no teníamos cómo sobrevivir en el altiplano; por esto hemos venido aquí; aquí si hay para vivir, hay todo… pero ahora los indígenas nos quieren también sacar de aquí … quisiera preguntar al señor presidente: ¿dónde es mi lugar entonces en Bolivia? ¿Dónde puedo quedarme?”
Algunas pautas para identificar y promover un periodismo Intercultural
En vez de dar una definición de “periodismo intercultural”, nos acercaremos a ello mediante algunas pautas para identificar y promoverlo.
La dimensión “intercultural” da dirección, es una dimensión de “hacia donde”, de “horizonte”, de aspiración, de la forma en que queremos ejercer el periodismo. No es un ramo periodístico como “periodismo deportivo” o “periodismo de farándula”, ni es una especialización como “periodismo de investigación”. Es una aproximación del periodismo desde el enfoque de derecho, específicamente del derecho humano a la información y la comunicación que tienen todos los seres humanos, sin que importe su condición cultural. Este derecho a la información y comunicación es condición para el pleno ejercicio de la democracia participativa; o dicho en otras palabras: todos los y las ciudadanos, desde
[1]Saramago: “Las palabras no son ni inocentes ni impunes, por eso hay que tener muchísimo cuidado con ellas, porque si no las respetamos, no nos respetamos a nosotros mismos. Las palabras no son una cosa inerte, de la que se pueda disponer como a uno le venga en gana; hay que decirlas y pensarlas de forma consciente. No hay que dejar que salgan de la boca sin que antes suban a la mente y se reconozcan como algo que no sólo sirve para comunicar“.http://www.lanacion.com.ar/655874-las-palabras-no-son-inocentes-ni-impunes-dijo-saramago
[1] Radio CEPJA – Cochabamba; programa Gente para la Gente; Somossur; 2 de octubre 2011
cualquier condición cultural, son o deben ser sujetos del derecho de información y comunicación.
- Pero la aspiración de lo intercultural va más lejos todavía; aspira aportar a la convivencia con respeto hacia la diferencia entre las culturas, aportando de esta manera a una sociedad integrada a partir del respeto a las diferencias. Este periodismo va más allá que el tolerarse. El periodismo intercultural es un periodismo de relacionamiento, de búsqueda de interacción, diálogo de saberes.
- Al parecer falta mucho camino por recorrer para llegar a una situación donde se practique el periodismo intercultural. Como es sabido, hay cierta lógica en los pasos previos al comportamiento del ser humano: primero conocimiento, después las actitudes y después el comportamiento. Lamentablemente debemos constatar que – a pesar de la avalancha de información sobre los indígenas del TIPNIS – no hay un conocimiento sobre la forma en que viven las distintas culturas en Bolivia. Ahí, necesariamente, se debe comenzar: informar, cambiar mitos construidos. En Brasil hay en este momento una polémica en el movimiento contra las mega-represas hidroeléctricas sobre por qué los grandes medios nacionales (Folha de Sao Paulo, O Globo) solamente siguen escribiendo sobre los indios como personas con plumas. Una de las conclusiones más importantes es que los periodistas de los medios grandes simplemente no conocen la realidad de la Amazonía, peor de sus pueblos. Hay que llevar a los periodistas a que conozcan su país.
- Quizás es obvio, pero mejor explicitar las cosas: el periodismo intercultural no se limita a las relaciones entre las culturas basadas en rasgos de identidades colectivas étnicas. También dentro de una ciudad como El Alto las múltiples realidades culturales urgen por un trabajo periodístico intercultural: ahí conviven obreros, migrantes recientes, campesinos, indígenas, jóvenes, mujeres aymaras, desempleados, ex mineros…..
- Miremos un poco más de cerca el derecho a la información desde los sujetos individuales y colectivos indígenas. Según Erick Torrico el Derecho a la información es el derecho de investigar, recibir, almacenar, procesar y difundir información. Si vemos al periodismo intercultural desde la mirada indígena, lanzamos los siguientes desafíos a nivel de hipótesis:
1.- Los indígenas tienen menor posibilidad de acceder a periódicos, televisión, internet por condiciones económicas.
2.- Los indígenas tienen difícil acceso a prensa escrita, internet por alta tasa de analfabetismo funcional
3.- Casi total ausencia de oferta de noticias en idiomas nativos, con excepción de radios locales y algunas redes regionales.
4.- Los periódicos y medios televisivos no consideran a los indígenas como fuentes, a no ser en casos que directamente les afectan, como ahora en el caso del TIPNIS. Sin embargo, los indígenas tendrían plena facultad a participar sobre todo tipo de temática nacional.
[1]http://www.eldeber.com.bo/rblog/onadem/2010/03/la_informacion_y_la_comunicaci_1.html
Una primera conclusión es que el periodismo intercultural que quiere incluir a todas las culturas tendrá que priorizar a los medios radiofónicos. Una segunda conclusión sería que el periodismo, para tener dimensión intercultural, siempre tendrá que incluir una mirada desde varias culturas, en todo tipo de temáticas.
- Para analizar el periodismo intercultural actual, debemos revisar tres campos: actores, temas y enfoques. Cada uno de estos campos presenta sus desafíos :
- Actores:
- Dentro de los equipos periodísticos hay poca presencia de periodistas indígenas.
- Entre de los sujetos principales de las noticias hay pocos indígenas.
- Temas:
- Poca cobertura de temas con relevancia para grupos culturales no-dominantes.
- Enfoques:
- La forma en que se reporta sobre otros grupos culturales es estereotipada o peyorativa.
- Muy pocas veces se ve un periodismo que respeta la diferencia y construye puentes que faciliten la comprensión entre las culturas.
- Hace unos días un amigo holandés nos contaba que le estaba yendo bien en su nuevo cargo de director de una institución penitenciaria; después de un año y medio habían medido mediante una encuesta el aumento de satisfacción de los encarcelados. No por gran cosa, me dijo: respeto, escuchar al otro, comunicar con cuidado. Eso estamos buscando en esencia con la comunicación intercultural – periodismo intercultural: respeto para la diferencia.
- Una de las comunidades con más experiencia en periodismo intercultural es la del periodismo con enfoque de género. Las comunidades culturales de hombres y mujeres con seguridad son las más estudiadas en el mundo. La institución IFFI de Cochabamba[1] nos puede enseñar mucho con pistas que ellas elaboraron para género, pero que nos pueden servir para implementar un periodismo intercultural, o como dicen ellas: “un periodismo con sensibilidad de género”. Dicen: “cada vez que escribimos un artículo o presentamos una noticia, se trasmite también formas de ser y pensar, y aunque no siempre es fácil eludir ciertos sentidos y lugares comunes (…) consideramos que es posible aportar a un cambio de imaginarios sociales desde la transformación de nuestra práctica periodística”.
IFFI instaló un Observatorio Nacional de Equidad de Género, que realiza un seguimiento a los productos comunicativos desde esta perspectiva y realiza concursos anuales para premiar buenas prácticas comunicacionales (“premio Libelio”) y denunciar las malas (“premio Chulupi”) desde la óptica de la comunicación “con sensibilidad de género”. Presentan además un manual con Herramientas para un periodismo con sensibilidad de género, que trata el lenguaje, el uso de la radio, el uso de imágenes y diez propuestas para “lograr un tratamiento informativo igualitario, plural y de calidad”. En una de éstas dice (cambiando género por cultura): “la cultura (el género) atraviesa todos los aspectos vitales y sociales: políticos, económicos, laborales, educativos, culturales, artísticos, deportivos……
[1] http://www.iffi.org.bo/Observatorio/
que las “otras culturas” (las mujeres) dejen de ocupar un lugar anecdótico en las “secciones duras” de los medios.
- Finalmente, pero muy importante: el periodismo intercultural se construye desde abajo hacia arriba, desde la periferia al centro y vice versa. La diversidad cultural se pierde en las generalidades y se manifiesta en lo local, en las comunidades, en los TCO’s; ahí hay que saber conocer y reconocer el derecho a la diferencia; caso contrario tendríamos noticieros dictados desde arriba, desde la generalidad, un periodismo folclórico, donde las noticias son redactadas arriba y presentadas en idioma nativo o por una presentadora vestida de indígena. El periodismo folclórico no es intercultural porque no toma en serio al otro.
Victor van Oeyen
Asesor Comunicación
CEADESC – Centro de Estudios Aplicados
a los Derechos Económicos, Sociales y Culturales
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